Comprender las relaciones entre kurdos y asirios exige distinguir entre la historia de los Estados, las identidades de las comunidades y la conducta de los actores políticos. Defender los derechos kurdos al autogobierno, la lengua y la seguridad es una posición política legítima. Esa defensa se fortalece cuando se aplican los mismos criterios a los vecinos asirios, caldeos y siríacos. Este artículo sostiene que el pasado debe permanecer abierto a la investigación y la crítica, sin convertirse en un juicio sobre el valor de las personas de hoy ni en una justificación para negar sus derechos.
Interpretar la antigua Asiria en su propio contexto histórico
La descripción que ofrece el Museo Británico de una crónica babilónica recoge el asedio medo de Asur en 614 a. C., seguido de la cooperación de medos y babilonios en el asedio de Nínive en 612 a. C. Algunas fuerzas asirias se reunieron posteriormente en Harrán. Estos acontecimientos pertenecen a la historia de los conflictos entre potencias antiguas; no deben transformarse en un relato de enfrentamiento ininterrumpido entre pueblos modernos. La descripción de la crónica babilónica del Museo Británico.
Análisis: Este documento no establece que los kurdos y los asirios de hoy sean las mismas unidades políticas y militares que las de la Antigüedad. Las conexiones históricas requieren investigar las lenguas, las migraciones, los documentos y el cambio social. Incluso cuando se acepta una conexión cultural o histórica, la responsabilidad por las guerras de un imperio no se transmite a las generaciones posteriores. Tampoco la victoria de una coalición antigua establece la propiedad exclusiva de la tierra para ninguna comunidad actual.
Dejar que las personas describan sus propias identidades
En Los asirios en el Irak moderno, Alda Benjamen examina el lugar de la comunidad en el norte de Mesopotamia y sus conexiones con las tradiciones lingüísticas y eclesiásticas siríacas. Su investigación muestra por qué la afiliación religiosa, la lengua y la identidad étnica no siempre pueden tratarse como elementos intercambiables. También aborda los barrios compartidos, la participación en partidos y sindicatos y la cooperación cultural entre distintas iglesias. Estos ejemplos revelan la complejidad de la vida social. Introducción al libro de Alda Benjamen, Cambridge University Press.
Análisis: Un debate justo debe identificar a las personas y las comunidades por los nombres que aceptan para sí mismas. Asirio, caldeo y siríaco pueden tener significados diferentes para distintas personas. El desacuerdo sobre la terminología no invalida a las personas ni elimina su derecho a participar. El mismo principio se aplica a la identidad kurda. La investigación sobre la formación de las identidades debe profundizar la comprensión, en lugar de convertirse en una prueba de quién merece derechos.
La violencia documentada y la experiencia de ofrecer refugio
En septiembre de 2024, el equipo de investigación de las Naciones Unidas para promover la rendición de cuentas por los crímenes del EIIL anunció que existían motivos razonables para creer que se habían cometido crímenes internacionales contra cristianos en Mosul y las llanuras de Nínive entre 2014 y 2017. Los hallazgos anunciados incluían traslado forzoso, saqueo y destrucción de bienes culturales. Se trataba de una investigación concreta sobre autores y víctimas identificables, y sus conclusiones deben comunicarse dentro de esos límites. La declaración de las Naciones Unidas sobre los hallazgos de UNITAD.
Otra parte de esta experiencia fue el refugio. En junio de 2014, ACNUR informó de que familias de Qaraqosh habían huido a la Región del Kurdistán y se alojaban con familiares o en escuelas y centros comunitarios, principalmente en Erbil. La nota informativa también mencionaba la ayuda de voluntarios locales. Estas pruebas permiten reconocer con precisión la hospitalidad y la ayuda mutua, sin sugerir que la actuación de todas las instituciones fuera impecable. Nota informativa de ACNUR, 27 de junio de 2014.
Análisis: defender los derechos kurdos con criterios de igualdad
Una defensa creíble de los derechos kurdos debe responder a las acusaciones infundadas con pruebas, distinciones entre los diferentes actores y oportunidades de rendición de cuentas. Una acusación contra un partido, una fuerza armada o un funcionario debe examinarse teniendo en cuenta su momento, lugar y material de apoyo. Atribuir la conducta de un actor a todos los asirios o a todos los kurdos impide una evaluación justa. La crítica de una política no debe convertirse en un juicio sobre la religión, la ascendencia o el derecho de los vecinos a permanecer en sus hogares.
Este artículo propone vincular el respeto a la identidad con salvaguardias prácticas: proteger las escuelas y los lugares de culto, examinar imparcialmente las reclamaciones sobre propiedades, permitir la actividad cívica independiente y escuchar los relatos de las familias afectadas. El material público incendiario debe evaluarse igualmente examinando la declaración concreta y a quien la pronuncia; unas pocas publicaciones no representan la voluntad colectiva de un pueblo. El valor del autogobierno puede juzgarse por la seguridad y la libertad de los residentes. Ese criterio fortalece la defensa de los derechos kurdos y reconoce al mismo tiempo un lugar igual para asirios, caldeos y siríacos en un futuro compartido.
Nota editorial: esta versión se reescribió utilizando las fuentes citadas. Las secciones identificadas como análisis expresan la posición editorial de esta versión.