Kurdistán del Sur (Başûr)

El Kurdistán del Sur, o Başûr, es el nombre geográfico kurdo de la tierra kurda del norte de Irak. Dentro de ella, la Región del Kurdistán de Irak es una región federal reconocida con instituciones propias. Los dos nombres se solapan, pero no son sinónimos administrativos exactos: también existen comunidades kurdas y lugares descritos como parte del Kurdistán del Sur fuera de la administración regional. [1] [2]

Ciudades y geografía administrativa

La Región del Kurdistán comprende las gobernaciones de Erbil, Suleimaniya, Duhok y Halabja. Erbil es la capital regional. La descripción geográfica de la presidencia regional distingue expresamente estas gobernaciones de los territorios en disputa situados fuera de la administración regional. Tener presente esa distinción es fundamental al leer mapas históricos, reivindicaciones políticas o descripciones de lugares como Kirkuk. [2]

Los paisajes de la región incluyen distritos montañosos y valles, además de centros urbanos y zonas agrícolas. El nombre kurdo de una ciudad puede aparecer junto a otra grafía en inglés: Erbil también es ampliamente conocida como Hewlêr. Los topónimos pueden acercar al lector a la lengua local sin alterar el significado administrativo de un mapa.

El desarrollo del autogobierno

Las convulsiones que siguieron a la guerra del Golfo de 1991 abrieron el camino al autogobierno kurdo. Las elecciones parlamentarias de 1992 dieron lugar a instituciones de gobierno regionales. Después llegó un periodo difícil que incluyó enfrentamientos entre partidos kurdos y disputas con Bagdad. La creación de instituciones fue un avance importante, pero no eliminó el desacuerdo político dentro de la sociedad kurda. [2]

La Constitución iraquí de 2005 otorgó reconocimiento federal formal a la región en su artículo 117. El artículo 121 establece las competencias regionales, mientras que el artículo 140 se ocupa de Kirkuk y otros territorios en disputa. El reconocimiento federal y la independencia son fórmulas políticas distintas: en ese marco constitucional, la Región del Kurdistán forma parte de Irak. [3]

Recordar la violencia y preservar el patrimonio

La historia moderna también incluye la campaña de Anfal del Gobierno iraquí de 1988. La investigación de Human Rights Watch, basada en documentos gubernamentales y testimonios de supervivientes, concluyó que la campaña constituyó un genocidio. La destrucción, las desapariciones y el desplazamiento forzado marcaron la vida de familias de todo el Kurdistán iraquí. Estas experiencias merecen una documentación cuidadosa como parte de la historia de la región. [4]

El legado cultural va más allá de la guerra y la política. La UNESCO inscribió la ciudadela de Erbil en la Lista del Patrimonio Mundial en 2014. Su montículo arqueológico y los edificios conservados preservan sucesivos periodos de asentamiento y recuerdan a los visitantes que la vida urbana contemporánea descansa sobre una historia mucho más larga. [5]

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