Introducción
La prueba a la que Faridun somete a sus hijos es uno de los episodios más memorables del comienzo del Shahnameh, el Libro de los Reyes persa: la famosa prueba en la que el gran rey, adoptando la forma de un dragón, juzgó el carácter de sus tres hijos y, a partir de ella, les dio sus nombres: Salm, Tur e Iraj.
En la tradición, Faridun, el rey justo que había derrocado al tirano Zahhak, tenía tres hijos a los que, por amor, había dejado sin nombre hasta que demostraran su valía. Cuando llegaron a la edad adulta, les buscó esposas entre las hijas del rey de Yemen y, durante el viaje de regreso a casa, los puso a prueba apareciéndose como un dragón temible. Las diferentes respuestas de los tres hijos revelaron sus caracteres, y el rey dio a cada uno un nombre según lo que había mostrado, unos nombres que presagiaban la gran tragedia de la división del mundo que vendría después.
Como todos los relatos del Libro de los Reyes, este episodio pertenece al patrimonio épico y mitológico compartido de los pueblos iranios, una tradición que los kurdos comparten con los persas, los luros y otros pueblos del mundo iranio. Conocer la prueba de los hijos de Faridun es descubrir uno de los grandes estudios del carácter y el destino de la epopeya, la prueba que dio nombre a los tres hermanos y puso en marcha la historia fatídica de su rivalidad.
Índice
¿En qué consiste la prueba de los hijos de Faridun?
Los nombres de Salm, Tur e Iraj
Referencias y lecturas recomendadas
¿En qué consiste la prueba de los hijos de Faridun?
La prueba de los hijos de Faridun es el episodio del Shahnameh en el que el rey Faridun, deseoso de conocer el verdadero carácter de sus tres hijos adultos, adoptó la forma de un dragón y les salió al encuentro en el camino, observando cómo respondía cada uno a la temible amenaza. A partir de la prueba conoció la naturaleza de cada hijo y les dio sus nombres en consecuencia: al mayor, que se apartó prudentemente del peligro, lo llamó Salm; al segundo, que atacó con una osadía temeraria, lo llamó Tur; y al menor, que mostró un valor prudente, lo llamó Iraj. El episodio es famoso como estudio del carácter, y los nombres y las naturalezas revelados en él presagian la gran tragedia que sigue, cuando la envidia de los hermanos mayores conduce al asesinato del menor y a la larga guerra de venganza. Es uno de los episodios más conocidos y más ilustrados del comienzo de la epopeya.
Los tres hijos sin nombre
En la tradición, Faridun, después de comenzar su gran reinado, tuvo tres hijos descritos como altos, fuertes y hermosos. Sin embargo, por su profundo amor hacia ellos y quizá por su resistencia a tentar al destino, el rey se había negado a darles nombres hasta que llegaran a la edad adulta y revelaran su carácter.
Este detalle de los hijos sin nombre es significativo, pues prepara todo el episodio de la prueba y la asignación de los nombres. El rey deseaba que los nombres de sus hijos reflejaran su verdadera naturaleza, por lo que los reservó hasta que esas naturalezas se revelaran. Los tres jóvenes, que habían crecido altos y fuertes, permanecieron sin nombre hasta que llegó el momento de buscarles esposas y poner a prueba su valía. Esta decisión de reservar los nombres hasta que se merecieran es un motivo llamativo, que expresa la idea de que un nombre debe corresponder al carácter de quien lo lleva y que la verdadera naturaleza se muestra en la forma de afrontar una prueba. Los tres hijos sin nombre, a la espera de los nombres que reflejarían sus caracteres, se encuentran al comienzo del episodio: los hijos cuyas naturalezas serían puestas a prueba y reveladas. El motivo de los hijos sin nombre enmarca así todo el relato de la prueba, en el que los hijos deben demostrar su carácter antes de recibir los nombres que les corresponden. Desde este punto de partida, los tres hijos adultos pero sin nombre del gran rey, se desarrolla el episodio de la prueba y la asignación de los nombres.
Ideas clave
Faridun puso a prueba a sus tres hijos adoptando la forma de un dragón.
Había dejado a sus hijos sin nombre hasta que revelaran sus caracteres.
Primero les buscó esposas entre las hijas del rey de Yemen.
El mayor se retiró prudentemente; el segundo atacó de forma temeraria; el menor mostró un valor prudente.
Los llamó Salm, Tur e Iraj según lo que había mostrado cada uno.
La prueba presagia la tragedia de la división del mundo.
Datos básicos
Episodio: La prueba de los tres hijos de Faridun
Quien los pone a prueba: Faridun, con la forma de un dragón
Los hijos: Los tres que después se llamarían Salm, Tur e Iraj
Esposas: Las tres hijas del rey de Yemen
Salm: Nombrado por buscar la seguridad; se retiró ante el dragón
Tur: Nombrado por su osada temeridad; atacó al dragón
Iraj: Nombrado por su valor prudente; lo afrontó con sabiduría
Resultado: La asignación de los nombres y después la división del mundo
Presagia: El asesinato de Iraj y la guerra de venganza
Patrimonio: Tradición épica irania compartida
Las hijas del rey de Yemen
Antes de la prueba del dragón, Faridun buscó esposas para sus tres hijos y, por medio de un emisario, encontró a tres princesas adecuadas, las hijas del rey de Yemen, un gobernante llamado Sarv en la tradición. Los tres hijos viajaron a Yemen para obtener la mano de las princesas y casarse con ellas.
En la tradición, el rey de Yemen se mostró al principio reacio a entregar a sus hijas, pues las amaba profundamente y temía perderlas, e impuso sus propias pruebas a los jóvenes antes de dar su consentimiento. Pero al final las princesas fueron dadas en matrimonio a los tres hijos de Faridun, y los jóvenes emprendieron el regreso con sus esposas. Las tres hijas del rey de Yemen se convirtieron así en las esposas de los tres hijos y quedaron unidas a la casa real de Irán. En la tradición, la esposa del hijo menor, el que recibiría el nombre de Iraj, es recordada como Sahi, y las hijas figuran entre las mujeres de la epopeya. El episodio de las hijas de Yemen es el preludio de la prueba del dragón, pues Faridun puso a prueba a sus hijos durante el viaje de regreso tras haber conseguido estos matrimonios. La obtención de la mano de las princesas de Yemen prepara así el escenario de la famosa prueba: los matrimonios hacen que los hijos regresen a casa y se encuentren con la prueba de su padre. Las hijas del rey de Yemen forman parte de la trama del episodio, las esposas de los tres hijos cuyo viaje de regreso daría ocasión a la prueba y a la asignación de los nombres.
La prueba del dragón
El acontecimiento central del episodio es la prueba del dragón, en la que Faridun, deseoso de conocer el corazón de sus hijos, adoptó la forma de un dragón temible que escupía fuego y se abalanzó sobre ellos mientras regresaban a casa con sus esposas.
En la tradición, Faridun, que ansiaba conocer el verdadero carácter de sus hijos y quedarse tranquilo, usó su poder para adoptar la forma de un dragón terrible, tan poderoso que parecía que nadie podría hacerle frente, y se lanzó rugiendo contra los tres jóvenes en el camino. La prueba residía en la respuesta de cada hijo a esta amenaza repentina y abrumadora. El hijo mayor, al ver al dragón, se dio la vuelta y huyó para ponerse a salvo, diciendo que un hombre sabio no combate contra un dragón. El segundo hijo, por el contrario, se mantuvo firme y atacó al monstruo con osadía temeraria, preparándose para luchar como lo haría contra un enemigo humano. El hijo menor afrontó la amenaza con una combinación de valor y prudencia, manteniéndose firme y declarando que eran los hijos del gran Faridun y que no se dejarían intimidar por una simple bestia, y conminó al dragón a marcharse. Tras observar así las diferentes respuestas de sus tres hijos y conocer el carácter de cada uno, Faridun se retiró, recuperó su propia forma y recibió a los jóvenes, revelando que él mismo había sido el dragón, enviado para ponerlos a prueba. La prueba del dragón es el corazón del episodio, la prueba por la que el rey distinguió las naturalezas de sus hijos: la prudencia del mayor, la osadía irreflexiva del segundo y el valor equilibrado del menor. Es una escena famosa y muy representada, la prueba del dragón que revela los caracteres que darían forma a la tragedia futura.
Los nombres de Salm, Tur e Iraj
A partir de la prueba del dragón, Faridun dio a sus tres hijos los nombres que reflejarían el carácter mostrado por cada uno, los nombres por los que son conocidos en la epopeya: Salm, Tur e Iraj.
En la tradición, el rey dio nombre a cada hijo según lo que había revelado en la prueba. Al mayor, que había buscado la seguridad y se había retirado ante el dragón, lo llamó Salm, un nombre relacionado con la idea de seguridad o de búsqueda de la paz. Al segundo, que había atacado con osadía temeraria y obstinada, lo llamó Tur, un nombre vinculado con la audacia y el valor irreflexivo. Y al menor, que había mostrado el equilibrio adecuado entre prudencia y valentía, afrontando la amenaza con sabiduría, sin huir ni lanzarse de forma temeraria, lo llamó Iraj, el nombre del hijo al que juzgó más digno. La asignación de los nombres es la culminación de la prueba, la entrega de nombres que corresponden a los caracteres revelados, de modo que cada hijo lleva en su propio nombre la naturaleza que mostró. Estos nombres son significativos tanto como resolución de la prueba como por su carácter premonitorio, pues los caracteres revelados y nombrados —la prudencia de Salm, la audacia de Tur y la valía equilibrada de Iraj— anticipan los papeles que desempeñarían en la tragedia futura, cuando la envidia de los dos hermanos mayores se volvería contra el digno hermano menor. Los nombres de Salm, Tur e Iraj son así el resultado significativo de la prueba, los nombres que expresan los caracteres que darían forma al gran drama de la división del mundo.
La división del mundo
Después de la prueba y de darles sus nombres, Faridun dividió su gran reino entre sus tres hijos, un acto que, dados sus diferentes caracteres, conduciría a la tragedia de la envidia, el asesinato y la guerra.
En la tradición, Faridun repartió el mundo entre sus hijos: a Salm le dio el oeste, las tierras de Rum; a Tur le dio las tierras del este, Turán y China; y al menor y más digno, Iraj, le dio la mejor parte, la propia tierra de Irán, con el trono y la corona reales. Esta división, que concedía lo mejor al menor, encendió la envidia de los dos hermanos mayores, Salm y Tur, que no podían soportar que Iraj recibiera la mejor parte. Su envidia se convirtió en odio y, finalmente, los dos hermanos mayores asesinaron al noble Iraj, un crimen que la tradición relata con sobriedad como un grave agravio. El asesinato de Iraj puso en marcha la larga guerra de venganza, continuada por el nieto de Iraj, Manuchehr, que mató a Salm y Tur para vengar a su abuelo, y prolongada después en la enemistad de siglos entre Irán y Turán que recorre la epopeya. La división del mundo es así la consecuencia fatídica del episodio de la prueba y la asignación de los nombres, el reparto que, dados los caracteres revelados en la prueba, condujo a la envidia, el asesinato y la gran guerra. La prueba que dio nombre a los hijos presagió esta tragedia, y la división del mundo la hizo realidad, la oscura continuación del famoso episodio del dragón y los nombres.
Simbolismo y significado
La prueba de los hijos de Faridun encarna, ante todo, el tema de que el carácter se revela en la forma de afrontar una prueba y de que un nombre debe corresponder a la naturaleza de quien lo lleva. Los tres hijos, enfrentados al dragón, revelan sus verdaderos caracteres, y a partir de ellos Faridun les da sus nombres, de modo que la prudencia, la temeridad y el valor equilibrado quedan nombrados y reconocidos.
El episodio encarna también la sabiduría y los límites del rey sabio, pues Faridun, aunque distingue con acierto el carácter de sus hijos, no puede evitar con ese conocimiento la tragedia que traerán sus naturalezas: la envidia y el asesinato que siguen a la división del mundo. En ello, el episodio refleja la profunda concepción del carácter como destino que recorre la epopeya: la forma en que las naturalezas reveladas en la prueba se despliegan en la tragedia futura. Y en la figura del hijo menor, cuyo valor equilibrado lo identifica como heredero digno, el episodio encarna el ideal de valentía prudente, el punto medio adecuado entre la cobardía y la temeridad que la epopeya aprecia en sus reyes y héroes. Por todo ello, la prueba de los hijos de Faridun es un episodio profundo, que encarna el carácter revelado en la prueba, el nombre que corresponde a la naturaleza, la sabiduría y los límites del rey sabio y el ideal del valor prudente. Es uno de los grandes estudios del carácter del comienzo de la epopeya, la famosa prueba del dragón que dio nombre a los tres hermanos y preparó el escenario del drama fatídico de su rivalidad y de la larga guerra que siguió.
El episodio y los kurdos
La prueba de los hijos de Faridun, como todos los relatos del Shahnameh, pertenece al patrimonio épico y mitológico compartido de los pueblos iranios, una tradición que los kurdos comparten con los persas, los luros y otros pueblos del mundo iranio. La historia de Faridun y sus hijos forma parte de la herencia común de estos pueblos.
Conviene señalar que el propio Faridun, como vencedor del tirano Zahhak, es una figura especialmente querida en la tradición irania más amplia, y los kurdos participan del patrimonio de su relato. El episodio de la prueba y la asignación de los nombres a sus hijos, y la trágica división del mundo que sigue, pertenecen a esta tradición compartida. Es honesto y preciso comprender este episodio como parte del patrimonio iranio compartido, más que como un relato exclusivamente kurdo; las figuras de Salm, Tur e Iraj y las tierras que les fueron asignadas pertenecen a la epopeya común de todos los pueblos iranios. Conviene recordar también que Tur y su tierra de Turán son legendarios: los turanios son un pueblo de la epopeya, no una nación moderna, y la rivalidad de los hermanos es una disputa dentro de una familia, no un asunto de los pueblos actuales. Como pueblo iranio, los kurdos participan del amplio patrimonio de la epopeya, del que forma parte este famoso episodio, junto con sus vecinos. Al presentar la prueba de los hijos de Faridun, por tanto, presentamos un relato del patrimonio iranio compartido del que los kurdos, como pueblo iranio, son herederos junto a sus vecinos.
Debates e ideas equivocadas
¿Se convirtió Faridun realmente en un dragón? Dentro del relato, sí; se dice que Faridun usó su poder para adoptar la forma de un dragón con el fin de poner a prueba a sus hijos. Esto es, por supuesto, un rasgo del carácter legendario y mitológico de la epopeya, en la que el gran rey posee tales poderes. La prueba del dragón se comprende mejor como un recurso narrativo para revelar los caracteres de los tres hijos, un episodio memorable y simbólico, más que un acontecimiento histórico. Faridun, como figura legendaria, aparece con el poder de adoptar esa forma, y la prueba cumple la finalidad del relato: revelar las naturalezas que darían forma a la tragedia futura.
¿Proceden realmente los nombres Salm, Tur e Iraj de la prueba? En el relato de la epopeya, Faridun da los nombres para reflejar los caracteres que sus hijos mostraron en la prueba, y los vincula con ideas de seguridad, audacia y valía. Esta es la explicación de los nombres que ofrece la propia epopeya, una etimología literaria que hace corresponder los caracteres con los nombres. Los estudiosos señalan que los orígenes reales de los nombres se encuentran en una tradición más antigua, con Tur vinculado con los turanios y con nombres de profundas raíces en la leyenda irania; pero dentro del Shahnameh, la asignación de los nombres a partir de la prueba es el relato significativo, que hace corresponder cada nombre con la naturaleza revelada.
¿Es este episodio específicamente kurdo? No; como todos los relatos del Shahnameh, pertenece al patrimonio épico compartido de los pueblos iranios, una tradición que los kurdos comparten con los persas, los luros y otros pueblos del mundo iranio, en lugar de ser un relato exclusivamente kurdo. Como pueblo iranio, los kurdos participan del amplio patrimonio de la epopeya, del que forma parte este episodio, junto con sus vecinos.
Temas relacionados
Faridun: el rey que puso a prueba a sus tres hijos y les dio sus nombres
Salm: el hijo mayor, nombrado por buscar la seguridad
Tur: el segundo hijo, nombrado por su osada temeridad
Iraj: el hijo menor y más digno, asesinado por sus hermanos
Manuchehr: el nieto de Iraj que vengó su asesinato
Zahhak: el tirano al que Faridun derrocó
El farr: la gloria real que poseen quienes son dignos de ella
El Shahnameh: el Libro de los Reyes persa, la gran epopeya de Irán
Preguntas frecuentes
¿En qué consiste la prueba de los hijos de Faridun?
Es el episodio del Shahnameh en el que el rey Faridun, deseoso de conocer el verdadero carácter de sus tres hijos adultos, adoptó la forma de un dragón temible y les salió al encuentro durante el viaje de regreso a casa, observando cómo respondía cada uno. A partir de la prueba conoció la naturaleza de cada hijo y les dio sus nombres en consecuencia: Salm, que se retiró prudentemente; Tur, que atacó de forma temeraria; e Iraj, que mostró un valor prudente. Es uno de los episodios más conocidos del comienzo de la epopeya.
¿Por qué puso Faridun a prueba a sus hijos?
Faridun puso a prueba a sus hijos porque deseaba conocer sus verdaderos caracteres antes de darles nombres y repartir su reino entre ellos. En la tradición, había dejado a sus hijos sin nombre hasta que revelaran sus naturalezas, pues deseaba que sus nombres correspondieran a sus caracteres. La prueba del dragón fue el medio por el que distinguió el corazón de cada uno: la prudencia del mayor, la temeridad del segundo y el valor equilibrado del menor, para poder darles nombres fieles a su naturaleza y juzgar su valía.
¿Cómo respondieron los tres hijos al dragón?
Los tres hijos respondieron de forma diferente, revelando sus caracteres. El mayor, al ver al dragón, se dio la vuelta y huyó para ponerse a salvo, diciendo que un hombre sabio no combate contra un dragón. El segundo se mantuvo firme y atacó al monstruo con osadía temeraria. El menor afrontó la amenaza con valor prudente, manteniéndose firme y declarando que eran los hijos de Faridun y que no se dejarían intimidar, y conminó al dragón a marcharse. A partir de estas respuestas, Faridun los llamó Salm, Tur e Iraj.
¿Qué significan los nombres Salm, Tur e Iraj en el episodio?
En el relato de la epopeya, Faridun dio los nombres para reflejar los caracteres que mostraron sus hijos. Salm, el mayor que buscó la seguridad, recibió un nombre con un sentido relacionado con la seguridad o la paz; Tur, el segundo que atacó con osadía temeraria, recibió un nombre ligado a la audacia; e Iraj, el menor que mostró un valor prudente y equilibrado, recibió el nombre del hijo juzgado más digno. La epopeya ofrece estas explicaciones como etimologías literarias que hacen corresponder cada nombre con la naturaleza revelada en la prueba.
¿Qué ocurrió después de la prueba?
Después de la prueba y de darles sus nombres, Faridun dividió el mundo entre sus hijos: el oeste para Salm, el este y Turán para Tur, y la mejor parte, Irán con el trono real, para el digno Iraj. Esta división encendió la envidia de los dos hermanos mayores, que no podían soportar que Iraj tuviera la mejor parte, y lo asesinaron. El asesinato puso en marcha la larga guerra de venganza, continuada por el nieto de Iraj, Manuchehr, y prolongada después en la enemistad entre Irán y Turán.
¿Es la prueba de los hijos de Faridun un relato kurdo?
Pertenece al patrimonio épico compartido de los pueblos iranios, una tradición que los kurdos comparten con los persas, los luros y otros pueblos del mundo iranio, en lugar de ser un relato exclusivamente kurdo. Faridun, el vencedor de Zahhak, es querido en todo el mundo iranio, y el episodio de sus hijos pertenece a esta tradición compartida. Como pueblo iranio, los kurdos participan del amplio patrimonio de la epopeya, del que forma parte este famoso episodio, junto con sus vecinos.
Referencias y lecturas recomendadas
Faridun pone a prueba a sus hijos - Aga Khan Museum
Feredun - Encyclopaedia Iranica
