Introducción
Hvare-khshaeta es el yazata del Sol radiante en la tradición zoroastriana e irania: la divinidad del Sol inmortal, resplandeciente y de veloces caballos, cuya luz da vida y calor, fecunda y purifica la tierra y las aguas y mantiene a raya a los poderes de la oscuridad.
En la visión de Ahura Mazda, el Señor Sabio, Hvare-khshaeta, cuyo nombre significa el Sol radiante, es la divinidad que preside el Sol, la gran luminaria celeste creada por el Señor Sabio para dar luz y calor al mundo. La salida del Sol es esencial para la vida y el orden del mundo, y su luz purifica la tierra y las aguas y hace retroceder a los poderes de la oscuridad; por ello, el Sol es honrado y alabado en las devociones diarias de la tradición.
Como las demás divinidades de la tradición zoroastriana, Hvare-khshaeta pertenece al antiguo patrimonio religioso y mitológico compartido de los pueblos iranios, una tradición que los kurdos tienen en común con los persas y otros pueblos del mundo iranio. Conocer a Hvare-khshaeta es encontrarse con la reverencia zoroastriana por el Sol, la luminaria celeste radiante cuya luz da vida, purifica el mundo y mantiene a raya a la oscuridad, cuyo antiguo nombre pervive hasta hoy en la palabra Khorshid, el sol.
Índice
El Sol en la devoción y el calendario
Referencias y lecturas complementarias
¿Quién es Hvare-khshaeta?
Hvare-khshaeta, cuyo nombre significa el Sol radiante, es el yazata, o divinidad, que preside el Sol en la tradición zoroastriana, uno de los seres divinos benéficos creados por Ahura Mazda para sostener la buena creación. Es la divinidad de la gran luminaria celeste, el Sol, descrito en la tradición sagrada como inmortal, resplandeciente y de veloces caballos, que recorre el cielo como si tiraran de él caballos veloces. El Sol es honrado como dador de luz y calor, cuya salida es esencial para la vida y el orden del mundo: su luz da vida, fecunda la tierra, madura las cosechas, purifica la tierra y las aguas y hace retroceder a los poderes de la oscuridad y a los daevas, los demonios. Si el Sol no saliera, sostiene la tradición, los poderes de la oscuridad destruirían el mundo; así, la salida del Sol está ligada a la propia vida y al orden de la creación. El Sol tiene su propio himno entre los Yashts sagrados y un día del mes dedicado a él. Como yazata del Sol radiante, Hvare-khshaeta ocupa un lugar importante entre las luminarias celestes y las divinidades de la visión zoroastriana, la divinidad de la luz que da vida y purifica el mundo.
El significado del nombre
El nombre Hvare-khshaeta se compone de dos partes: hvar, que significa el sol, y khshaeta, que significa radiante, resplandeciente o glorioso. Juntas forman el nombre que significa el Sol radiante, el Sol resplandeciente o glorioso, un nombre apropiado para la divinidad de la gran luminaria celeste.
Este significado es central para el carácter de la divinidad, pues Hvare-khshaeta es el Sol radiante, la luminaria celeste resplandeciente y gloriosa cuya luz da vida y purifica el mundo. El elemento hvar, el sol, es una palabra antigua, emparentada con las palabras que designan al sol en otras lenguas antiguas afines, lo que refleja la profunda antigüedad de la reverencia por el Sol entre los pueblos indoiranios ancestrales. El nombre tiene especial relevancia para los kurdos y el mundo iranio más amplio porque, con el transcurso de los siglos, Hvare-khshaeta se contrajo en el persa posterior en la forma Khwarshed y después en Khorshid, que sigue siendo la palabra habitual para el sol en persa y un nombre familiar en todo el mundo iranio hasta hoy, un eco vivo de la antigua divinidad del Sol radiante. El significado del nombre revela así el carácter esencial de la divinidad, el Sol radiante y glorioso, la luminaria celeste resplandeciente cuya luz da vida y purifica el mundo. Comprender el significado del nombre y su eco vivo en la palabra Khorshid es comprender la reverencia perdurable por el Sol radiante en la tradición irania.
Ideas principales
Hvare-khshaeta es el yazata zoroastriano del Sol radiante.
Su nombre significa el Sol radiante, resplandeciente o glorioso.
El Sol se describe como inmortal, resplandeciente y de veloces caballos.
Su luz da vida, fecunda y purifica la tierra y las aguas.
El Sol hace retroceder a los poderes de la oscuridad y a los demonios.
El nombre pervive como Khwarshed y Khorshid, la palabra que designa al sol.
Datos básicos
Nombre: Hvare-khshaeta (Sol radiante); posteriormente Khwarshed, Khorshid
Significado: El Sol radiante, resplandeciente o glorioso
Papel: Yazata que preside el Sol
Descrito como: Inmortal, resplandeciente, de veloces caballos
Su luz da: Vida, calor, fertilidad y purificación
Purifica: La tierra y las aguas
Hace retroceder: A los poderes de la oscuridad y a los daevas (demonios)
Himno sagrado: El Yasht de Khwarshed (Sol); la letanía diaria al Sol
En el calendario: El día 11 del mes está dedicado al Sol
Patrimonio: Tradición religiosa y mitológica irania compartida
El Sol de veloces caballos
Hvare-khshaeta es honrado como el Sol inmortal, resplandeciente y de veloces caballos, la luminaria celeste radiante que es arrastrada por el cielo, una imagen vívida y hermosa de la antigua reverencia por el Sol.
En la tradición sagrada, el Sol se describe con hermosos epítetos como el Sol inmortal, resplandeciente y de veloces caballos, la luminaria radiante que cruza los cielos como si tiraran de ella caballos veloces, siempre en movimiento y siempre resplandeciente. Esta imagen del Sol de veloces caballos, la luminaria radiante que se desplaza por el cielo, es antigua y vívida y expresa la majestad y belleza del Sol y su incansable recorrido por los cielos. El Sol es inmortal y siempre resplandeciente, la luminaria celeste constante cuya luz se renueva cada día, la gloria radiante del cielo. Esta imagen vívida del Sol de veloces caballos, inmortal y resplandeciente refleja la profunda reverencia de la antigua tradición irania por la gran luminaria celeste, el Sol radiante honrado como divinidad y alabado por su luz y belleza. La imagen del Sol de veloces caballos es una de las más hermosas y memorables de la tradición, la luminaria radiante que cruza los cielos, la gloria inmortal y siempre resplandeciente del cielo. Como Sol inmortal, resplandeciente y de veloces caballos, Hvare-khshaeta es honrado y alabado, la luminaria celeste radiante cuyo incansable recorrido trae luz al mundo.
Luz, vida y purificación
El gran don de Hvare-khshaeta es la luz del Sol, que da vida y calor, fecunda la tierra y madura las cosechas y purifica la tierra y las aguas, sosteniendo y limpiando el mundo entero.
En la visión zoroastriana, la luz y el calor del Sol figuran entre los grandes dones de la buena creación, pues el Sol da vida y calor a todos los seres vivos, fecunda la tierra para que crezcan las plantas y maduren las cosechas y sostiene la vida del mundo. El Sol también purifica: su luz limpia y purifica la tierra y las aguas, las corrientes de los arroyos y los vastos océanos, expulsando la impureza y la corrupción, de modo que el Sol es un gran purificador de la buena creación. En la tradición, cuando el Sol sale y se extiende su calor, los poderes celestes recogen su luz y su gloria y las derraman sobre la tierra, fecundando y purificando el mundo. Este poder purificador y vivificante del Sol conecta a Hvare-khshaeta con la reverencia zoroastriana más amplia por la luz y el fuego como puros y vivificantes, afín a la reverencia por Atar, el fuego sagrado, pues tanto el Sol como el fuego son manifestaciones radiantes y purificadoras de la luz. La luz del Sol, que da vida y purifica el mundo, es el gran don de Hvare-khshaeta, la luminaria radiante cuya luz sostiene y limpia la buena creación. Como dador de luz vivificante y purificadora, el Sol recibe su mayor honor y alabanza, la divinidad radiante cuya luz sostiene y purifica el mundo.
El Sol contra la oscuridad
Un aspecto vital de Hvare-khshaeta es que la salida del Sol hace retroceder a los poderes de la oscuridad y a los demonios, de modo que el Sol está ligado a la propia vida y al orden del mundo en la lucha contra el mal.
En la visión zoroastriana, el mundo es el escenario de la lucha entre la buena creación y los poderes de la oscuridad y el mal, los daevas o demonios de Ahriman, el espíritu destructor. El Sol, con su luz radiante, es un gran poder del lado del bien, pues su salida hace retroceder a la oscuridad y a los demonios, que están ligados a la oscuridad y la noche. La tradición sostiene que, si el Sol no saliera, los poderes de la oscuridad destruirían todas las cosas del mundo; por ello, la salida diaria del Sol es esencial para la vida y el orden de la creación, el triunfo de la luz sobre la oscuridad renovado cada día. En esto, el Sol está vinculado a Asha Vahishta, la verdad y el buen orden, pues la luz del Sol sostiene el buen orden del mundo frente al caos de la oscuridad y el mal. El papel del Sol al hacer retroceder a la oscuridad y a los demonios es, por tanto, un aspecto vital de Hvare-khshaeta, la luminaria radiante cuya luz es esencial para la vida y el orden del mundo y para el triunfo de la luz sobre la oscuridad. Como poder radiante que hace retroceder a la oscuridad y renueva cada día el triunfo de la luz, el Sol ocupa su lugar vital en la visión zoroastriana de la lucha del bien y el mal.
El Sol en la devoción y el calendario
El Sol es honrado y alabado en las devociones diarias de la tradición zoroastriana y en el calendario sagrado, lo que refleja la profunda reverencia por la luminaria celeste radiante.
La reverencia por el Sol está entretejida en la vida religiosa de la tradición zoroastriana. El Sol tiene su propio himno entre los Yashts sagrados, los himnos a las divinidades, y existe una letanía diaria de alabanza al Sol, recitada en devoción a la luminaria radiante; aquí nombramos y honramos estos himnos sagrados, con el respeto debido a las palabras santas de la tradición, en lugar de reproducir sus palabras. En el calendario sagrado, un día del mes, el undécimo, está dedicado al Sol y bajo su protección, de modo que el Sol es honrado en el ciclo de los días. La alabanza del Sol, como luminaria radiante cuya luz da vida y purifica el mundo, forma parte de la devoción diaria de la tradición, el volverse hacia la luz con reverencia y gratitud. Esta honra del Sol en la devoción y el calendario refleja la profunda reverencia de la tradición zoroastriana por la luminaria celeste radiante, el Sol alabado y honrado en las oraciones diarias y el ciclo sagrado de los días. En la devoción y el calendario de la tradición se expresa y conserva la reverencia por Hvare-khshaeta, el Sol radiante honrado como una de las grandes luminarias y divinidades de la buena creación.
Simbolismo y significado
Hvare-khshaeta encarna, ante todo, la reverencia zoroastriana por el Sol radiante, la gran luminaria celeste cuya luz da vida, fecunda y purifica el mundo y hace retroceder a la oscuridad. Como divinidad del Sol, representa el poder vivificante y purificador de la luz y su triunfo sobre la oscuridad.
Hvare-khshaeta encarna también la belleza y majestad del Sol, la luminaria inmortal, resplandeciente y de veloces caballos que cruza los cielos, y la profunda y antigua reverencia de los pueblos iranios por el Sol y por la luz. En esto representa el lugar central de la luz en la visión zoroastriana, el resplandor que sostiene y purifica la buena creación. Por todo ello, Hvare-khshaeta figura entre las grandes luminarias y divinidades de la tradición religiosa irania y encarna la luz vivificante y purificadora del Sol, el triunfo de la luz sobre la oscuridad y la antigua reverencia por la luminaria radiante. Es el Sol radiante, cuyo antiguo nombre pervive hasta hoy en la palabra Khorshid, honrado junto a las demás luminarias celestes, como Mah, la Luna, una de las figuras queridas del patrimonio religioso que los kurdos comparten con los demás herederos de la tradición irania. La reverencia por el Sol radiante figura entre los rasgos más antiguos y perdurables de la visión religiosa irania.
Hvare-khshaeta y los kurdos
Hvare-khshaeta, como las demás divinidades de la tradición zoroastriana, pertenece al antiguo patrimonio religioso y mitológico compartido de los pueblos iranios, una tradición que los kurdos, como pueblo iranio, tienen en común con los persas y otros pueblos del mundo iranio. La reverencia por el Sol radiante forma parte del profundo patrimonio de toda la región.
Para los kurdos, la antigua reverencia irania por el Sol forma parte del trasfondo profundo de su mundo cultural y espiritual, y encuentra ecos en las tradiciones vivas de la región, en el volverse hacia la luz y la honra del Sol. El antiguo nombre de la divinidad del Sol, Hvare-khshaeta, pervive en la palabra Khorshid, el término habitual para el sol y un nombre familiar en todo el mundo iranio y kurdo, un eco vivo de la antigua reverencia. Lo honesto y preciso es entender a Hvare-khshaeta como parte de este patrimonio iranio y zoroastriano compartido, en lugar de considerarlo una figura exclusivamente kurda; la reverencia por el Sol pertenece al antiguo patrimonio común de los pueblos iranios y, de hecho, está ampliamente presente en las tradiciones religiosas de la región, incluso, en su propia forma, entre los seres santos de la fe yazidí. Como pueblo iranio con antiguas raíces en este mundo, los kurdos comparten este patrimonio, del que forma parte la divinidad del Sol radiante, junto a los demás herederos de la tradición irania. Al presentar a Hvare-khshaeta, presentamos, por tanto, una figura del antiguo patrimonio iranio compartido del que los kurdos son herederos, el Sol radiante cuya luz da vida y purifica el mundo, cuyo antiguo nombre pervive hasta hoy en la palabra Khorshid.
Debates e ideas erróneas
¿Es Hvare-khshaeta un dios solar independiente adorado en lugar del Dios único? No; en la concepción zoroastriana, Hvare-khshaeta es un yazata, uno de los seres divinos benéficos creados por el Dios único, Ahura Mazda, para sostener la buena creación. El Sol es honrado y alabado como gran luminaria y obra gloriosa del Señor Sabio, la luz radiante que sostiene y purifica el mundo, pero es honrado dentro de una fe centrada en el Dios único, no adorado como un dios independiente en lugar de él. Esta concepción preserva el carácter fundamentalmente monoteísta de la fe, en la que el Sol y las demás luminarias son honrados como buenas obras del Dios único y como los medios por los que se manifiestan su luz y su orden.
¿Es Hvare-khshaeta lo mismo que Mitra? No, aunque ambos están relacionados y a veces se asocian. Mitra es la gran divinidad del pacto, la verdad y la justicia, vinculada a la luz y, en la tradición posterior, cada vez más al Sol, por lo que ambos llegaron a asociarse. Pero Hvare-khshaeta es específicamente la divinidad del propio Sol, la luminaria celeste radiante, mientras que Mitra es el señor del pacto y la justicia asociado a la luz. Son divinidades distintas, aunque su asociación, especialmente en la tradición posterior, refleja la estrecha vinculación de Mitra con la luz y el Sol. Por tanto, Hvare-khshaeta es la divinidad del Sol propiamente dicho, distinta de Mitra, aunque relacionada con él.
¿Es Hvare-khshaeta una figura específicamente kurda? No; como las demás divinidades de la tradición zoroastriana, la divinidad del Sol pertenece al antiguo patrimonio religioso iranio compartido, una tradición que los kurdos tienen en común con los persas y otros pueblos del mundo iranio, en lugar de ser una figura exclusivamente kurda. Como pueblo iranio, los kurdos comparten este patrimonio amplio y antiguo, del que forma parte el Sol radiante, junto a sus vecinos. La reverencia por el Sol está ampliamente presente en las tradiciones de la región.
Temas relacionados
Ahura Mazda: el Señor Sabio, que creó el Sol radiante
Mitra: el señor del pacto, asociado a la luz y el Sol
Mah: la Luna, la otra gran luminaria celeste
Atar: el fuego sagrado, también luz radiante y purificadora
Asha Vahishta: la verdad y el buen orden sostenidos por la luz del Sol
Ahriman: la oscuridad y los demonios a los que hace retroceder el Sol
El jeque Shems: el Sol honrado entre los seres santos yazidíes
El Farr: la gloria radiante, afín a la gloria del Sol
Preguntas frecuentes
¿Quién es Hvare-khshaeta en el zoroastrismo?
Hvare-khshaeta, cuyo nombre significa el Sol radiante, es el yazata, o divinidad, que preside el Sol en la tradición zoroastriana, uno de los seres divinos benéficos creados por Ahura Mazda. Es la divinidad de la gran luminaria celeste, descrita como inmortal, resplandeciente y de veloces caballos, cuya luz da vida y calor, fecunda y purifica la tierra y las aguas y hace retroceder a los poderes de la oscuridad. El Sol tiene su propio himno sagrado y un día del mes dedicado a él.
¿Qué significa el nombre Hvare-khshaeta?
El nombre combina hvar, que significa el sol, con khshaeta, que significa radiante, resplandeciente o glorioso, de modo que significa el Sol radiante. El elemento hvar es antiguo y está emparentado con las palabras que designan al sol en otras lenguas antiguas afines. Con el transcurso de los siglos, Hvare-khshaeta se contrajo en el persa posterior en Khwarshed y después en Khorshid, que sigue siendo la palabra habitual para el sol y un nombre familiar en todo el mundo iranio y kurdo hasta hoy.
¿Por qué se llama al Sol «de veloces caballos»?
En la tradición sagrada, el Sol se describe con hermosos epítetos como el Sol inmortal, resplandeciente y de veloces caballos, la luminaria radiante que cruza los cielos como si tiraran de ella caballos veloces, siempre en movimiento y siempre resplandeciente. Esta imagen vívida y antigua expresa la majestad y belleza del Sol y su incansable recorrido por el cielo, la gloria inmortal y siempre resplandeciente de los cielos, renovada en su luz cada día.
¿Por qué es tan importante la salida del Sol?
En la visión zoroastriana, el mundo es el escenario de la lucha entre la buena creación y los poderes de la oscuridad. El Sol, con su luz radiante, hace retroceder a la oscuridad y a los demonios, que están ligados a la noche. La tradición sostiene que, si el Sol no saliera, los poderes de la oscuridad destruirían todas las cosas; por ello, la salida diaria del Sol es esencial para la vida y el orden de la creación, el triunfo de la luz sobre la oscuridad renovado cada día, que sostiene el buen orden del mundo.
¿Es Hvare-khshaeta lo mismo que Mitra?
No, aunque ambos están relacionados y a veces se asocian. Mitra es la gran divinidad del pacto, la verdad y la justicia, vinculada a la luz y, en la tradición posterior, cada vez más al Sol. Hvare-khshaeta es específicamente la divinidad del propio Sol, la luminaria celeste radiante. Son divinidades distintas, aunque su asociación, especialmente en la tradición posterior, refleja la estrecha vinculación de Mitra con la luz y el Sol.
¿Es Hvare-khshaeta una figura kurda?
Hvare-khshaeta pertenece al antiguo patrimonio religioso zoroastriano e iranio compartido, una tradición que los kurdos tienen en común con los persas y otros pueblos del mundo iranio, en lugar de ser una figura exclusivamente kurda. Como pueblo iranio con antiguas raíces en este mundo, los kurdos comparten este patrimonio, del que forma parte el Sol radiante. Su antiguo nombre pervive en la palabra Khorshid, y la reverencia por el Sol está ampliamente presente en las tradiciones de la región.
Referencias y lecturas complementarias
Hvare-khshaeta: artículo en Wikipedia
Yasht de Xwarshed (Sol): artículo en Wikipedia
Ángeles y yazatas zoroastrianos: avesta.org
Khorshid (el nombre y el Sol): artículo en Wikipedia
Kurdish-History.com: sobre Mitra
Kurdish-History.com: Mah, la Luna
