A medida que transcurría 2025, el panorama político de los kurdos y Kurdistán seguía siendo un mosaico de optimismo prudente, conflictos arraigados y avances diplomáticos graduales. Repartidos entre cuatro Estados nacionales —Turquía (Bakur), Siria (Rojava), Irak (Bashur) e Irán (Rojhilat)—, los kurdos, que suman entre 30-40 millones, atravesaron un año marcado por la disolución de grupos armados, procesos de paz estancados, avances electorales y una represión creciente. Este informe exhaustivo, basado en una síntesis de medios de comunicación internacionales, declaraciones oficiales y análisis regionales, recoge los principales acontecimientos políticos de 2025. Organiza los hechos cronológicamente cuando es posible y, a la vez, los divide temáticamente por regiones para destacar dinámicas interconectadas. Desde la histórica disolución del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en Turquía hasta los desafíos de integración en la Siria posterior a Assad, 2025 representó una encrucijada: un posible giro hacia una mayor autonomía y reconocimiento, moderado por las presiones geopolíticas de Ankara, Teherán, Bagdad y Damasco. Sin embargo, problemas subyacentes —como las dependencias económicas, los abusos contra los derechos humanos y las tensiones transfronterizas— pusieron de relieve la fragilidad de estos avances. Al reflexionar desde comienzos de 2026, el año condensó la persistente búsqueda kurda de autodeterminación en un Oriente Medio volátil.

El frente turco: de la lucha armada al diálogo tentativo

En Turquía, donde los kurdos constituyen alrededor del 20% de la población, 2025 estuvo dominado por la reactivación y evolución del proceso de paz kurdo, una iniciativa largamente estancada dirigida a resolver el conflicto de décadas con el PKK. El año comenzó con un avance importante en febrero, cuando el líder encarcelado del PKK Abdullah Öcalan hizo un llamamiento al desarme el 27 de febrero e instó al grupo a poner fin a su lucha armada y disolverse. Esto ocurrió en medio de la creciente presión del Gobierno del presidente turco Recep Tayyip Erdoğan, que había intensificado las operaciones militares contra posiciones del PKK en el norte de Irak y Siria a finales de 2024. La declaración de Öcalan, transmitida a través de intermediarios, subrayaba una «solución democrática» a la cuestión kurda y señalaba un cambio de la militancia armada a la negociación política.

El PKK respondió con decisión en mayo, celebrando un congreso extraordinario en su cuartel general de Qandil, en el Kurdistán iraquí. El 12 de mayo, el grupo anunció su disolución formal y declaró que había «cumplido su misión histórica» al concienciar sobre los derechos kurdos y allanar el camino para una resolución democrática. Este paso fue simbólico, pero también sustancial, pues se ajustaba a las exigencias turcas de que el PKK renunciara a la violencia. En julio tuvo lugar en el Kurdistán iraquí una quema ceremonial de armas por unos 30 comandantes y cuadros del PKK, a la que asistieron funcionarios turcos e iraquíes y observadores internacionales. El acto constituyó una medida de fomento de la confianza, y hubo informaciones que indicaban que, para octubre, un número no revelado de combatientes del PKK se había trasladado de Turquía al Kurdistán iraquí.

El proceso de paz, a menudo denominado «Proceso de Solución» o «Proceso de Imrali», por la isla donde está preso Öcalan, ganó impulso con la participación parlamentaria. En noviembre se produjo una reunión histórica el 24 de noviembre, cuando miembros del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) de Erdoğan, del Partido del Movimiento Nacionalista (MHP) y del Partido de la Igualdad y la Democracia de los Pueblos (DEM), de orientación prokurda, visitaron a Öcalan. Durante las conversaciones, Öcalan reiteró la necesidad de reformas democráticas, entre ellas el reconocimiento de la identidad kurda en la Constitución turca y la integración de las estructuras de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) en un nuevo Estado sirio. Subrayó que «no habría integración de las FDS en un nuevo ejército sirio sin democracia», vinculando las cuestiones kurdas de Turquía y Siria.

Sin embargo, el proceso encontró obstáculos. Las divisiones internas de la coalición de Erdoğan, en particular las de los nacionalistas intransigentes del MHP, ralentizaron el avance. Los análisis de medios como Balkan Insight destacaron «objetivos contrapuestos»: los kurdos exigían la liberación de Öcalan, una amnistía para los militantes y enmiendas constitucionales, mientras Ankara priorizaba el desarme completo y la disolución de los grupos vinculados a las FDS en Siria. Pese a los pasos del PKK, continuaron las operaciones turcas contra lo que se percibía como amenazas kurdas, incluidas detenciones de miembros del partido DEM y de periodistas, lo que suscitó críticas de organizaciones de derechos humanos como Genocide Watch, que documentó «campañas antikurdas» persistentes y calculó que se habían perdido 40,000 vidas desde 1978.

En diciembre, Öcalan pidió a Turquía que actuara como «facilitadora» en las negociaciones entre los kurdos sirios y Damasco, situando a Ankara como mediadora regional de paz. Este avance reflejaba la doble estrategia turca: promover la paz interna mientras ejercía influencia sobre los kurdos sirios. Las redes sociales se hicieron eco del sentir kurdo, con mensajes como «Bijî rêber Apo! Bijî Tevgera Azadiya Kurdistan!» («¡Viva el líder Apo! ¡Viva el Movimiento de Libertad de Kurdistán!»), que recibieron un amplio apoyo. En conjunto, 2025 representó avances lentos pero significativos, con un proceso de paz que podía reconfigurar la política interna turca y su papel regional, aunque la resolución plena seguía siendo esquiva.

Kurdistán sirio: integración tras Assad y presiones turcas

En Siria, 2025 fue un año de transiciones precarias para la Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria (AANES), dirigida por kurdos y conocida habitualmente como Rojava. Tras el derrocamiento de Bashar al-Assad a finales de 2024, el nuevo Gobierno interino encabezado por Ahmed al-Sharaa, anteriormente miembro de Hayat Tahrir al-Sham, inició conversaciones con las FDS en marzo. El 10 de marzo se alcanzó un acuerdo histórico que establecía la integración de todas las instituciones civiles y militares del noreste de Siria en el Estado sirio e incluía un alto el fuego nacional. Este pacto, supervisado por comités ejecutivos, aspiraba a completarse antes de fin de año; las FDS aceptaron retirarse de Alepo antes del 1 de abril, aunque las fuerzas de seguridad permanecieron en los barrios kurdos.

El proceso de integración encontró dificultades inmediatas. Damasco propuso dividir las FDS en tres divisiones, incluida una brigada femenina, pero los kurdos respondieron exigiendo unidades cohesionadas y el reconocimiento constitucional de sus derechos. Turquía, que considera a las FDS una extensión del PKK, ejerció presión a través del ministro de Exteriores Hakan Fidan, quien en una visita a Siria el 7 de diciembre instó a los kurdos a no obstaculizar la estabilidad. Los medios turcos insinuaron la disposición de Ankara a apoyar una operación de Damasco contra las FDS si fracasaba el acuerdo.

La violencia estalló de forma esporádica. En diciembre, los enfrentamientos del 22 de diciembre en Alepo entre las fuerzas sirias y los combatientes de las FDS causaron la muerte de dos civiles y dieron paso a una tregua al día siguiente. El comandante de las FDS Mazloum Abdi se reunió con funcionarios de Damasco el 28 de diciembre y reafirmó los esfuerzos por salvar el acuerdo. La visita de Abdi al Kurdistán iraquí el 19 de noviembre, en la que se reunió con los dirigentes del PDK Nechirvan y Masoud Barzani, señaló un deshielo en las relaciones entre kurdos, acortando las distancias ideológicas entre las FDS de izquierda y el PDK de centroderecha.

El Ejército Nacional Sirio (ENS), respaldado por Turquía, continuó cometiendo violaciones en zonas como Afrin. Pese al anuncio de al-Sharaa del 29 de enero sobre la disolución de las facciones armadas, persistió la presencia del ENS y hubo informaciones sobre operaciones en zonas kurdas. En abril de 2025, el Gobierno interino comenzó a tomar el control de territorios del ENS, pero la integración seguía incompleta.

En el plano exterior, Israel apoyó discretamente a los kurdos sirios, según los análisis, al considerarlos aliados frente a la influencia iraní. El llamamiento de Öcalan del 30 de diciembre para que Turquía mediara en un acuerdo reforzó esta dinámica y vinculó los procesos sirio y turco. Las redes sociales reflejaron la preocupación, con mensajes que rezaban por Rojava frente a «terroristas respaldados por Turquía». Así, en 2025 los kurdos sirios buscaron equilibrar la integración con la preservación de su autonomía, entre amenazas de escalada.

Kurdistán iraquí: triunfos electorales y desafíos institucionales

En Irak, 2025 fue un año de resurgimiento político para el Gobierno Regional del Kurdistán (GRK), que culminó en las elecciones parlamentarias de noviembre. La estabilidad del GRK lo convirtió en un activo diplomático, al acoger refugiados y mantener relaciones con Turquía, Irán, el Consejo de Cooperación del Golfo y Estados Unidos. La participación electoral en las zonas kurdas alcanzó el 70-78%, la más alta de Irak. El Partido Democrático del Kurdistán (PDK) obtuvo más de 1 millón de votos en todo el país, ganó 32 escaños y encabezó los resultados en Nínive. Este éxito reflejó un atractivo que trascendía las divisiones confesionales, y los kurdos consiguieron colectivamente 63-64 escaños.

Las elecciones estuvieron precedidas por rumores de un boicot del PDK debido a disputas con Bagdad sobre el petróleo, los presupuestos y el artículo 140, relativo a los territorios disputados. Finalmente prevaleció la participación, allanando el camino para la reintegración en los procesos iraquíes. Después de las elecciones, delegaciones del PDK se reunieron con líderes de Bagdad el 24 de diciembre y defendieron leyes de petróleo y gas, cuotas presupuestarias y reformas electorales.

En la economía persistieron las disputas petroleras, aunque hubo avances. En diciembre, Irak y Kurdistán renovaron un acuerdo de exportación de petróleo de tres meses, hasta el 31 de marzo de 2026. Un problema técnico en el yacimiento de gas de Khor Mor provocó una caída de 1,000 MW en el suministro eléctrico de Kurdistán. El GRK avanzó en las reformas financieras y estableció un Banco Nacional con un capital de 250 mil millones de dinares.

En el ámbito diplomático, Estados Unidos inauguró en diciembre su mayor consulado en Erbil, una instalación de 800 millones de dólares que simboliza la colaboración. El presidente Nechirvan Barzani destacó que la aplicación de la Constitución era clave para resolver las disputas con Bagdad y pidió unidad entre los partidos de Kurdistán. Los debates del Foro MERI de 2025 resaltaron el enfoque pragmático del GRK, que prioriza el federalismo y la institucionalización.

Los ataques iraníes, como los misiles balísticos dirigidos contra un traficante de armas en Erbil, pusieron de relieve las vulnerabilidades. Pese a ello, 2025 reforzó la posición del GRK, y las elecciones marcaron un «nuevo capítulo» para Irak y Kurdistán.

Kurdistán iraní: represión entre protestas y ejecuciones

En Irán, 2025 trajo una intensificación de la represión contra los kurdos, con más de 800 ejecuciones en todo el país que afectaron de forma desproporcionada a las minorías. Continuaron las protestas vinculadas a los levantamientos de 2022, con huelgas en ciudades kurdas. En diciembre fueron detenidos 10 kurdos en Sanandaj durante manifestaciones. La muerte sospechosa del abogado Khosrow Alikurdi el 5 de diciembre —oficialmente por un infarto, pero con indicios de intervención criminal— provocó actos conmemorativos que desembocaron en 31 detenciones, incluida la de Narges Mohammadi, galardonada con el Nobel.

Se confirmaron condenas a muerte como la de Pakhshan Azizi, pese a las denuncias de tortura, mientras que las revocaciones en los casos de Verisheh Moradi y otras personas ofrecieron contados respiros. Los grupos de derechos humanos denunciaron el uso de la pena de muerte por Irán como «arma» para sofocar la disidencia. Las redes sociales amplificaron la indignación, con llamamientos a una democracia laica. El año puso de relieve las luchas de Rojhilat, sin señales de alivio de la represión.

Diáspora y dimensiones mundiales: resistencia cultural y defensa internacional de los derechos

En todo el mundo, las comunidades de la diáspora kurda influyeron en la política mediante la defensa de la libertad de prensa y de los derechos. En Europa, las protestas contra las operaciones turcas atrajeron la atención, mientras que el apoyo estadounidense a través del consulado de Erbil reforzó los vínculos. Las narraciones culturales, como los mensajes sobre los kurdos de Kirguistán, preservaron la identidad. La «apuesta discreta» de Israel por los kurdos sirios reflejó alianzas estratégicas.

Las encuestas sobre la independencia de un Gran Kurdistán implicaron a miles de personas y reflejaron sus aspiraciones. En 2025, los kurdos utilizaron plataformas mundiales para ganar visibilidad.

Dinámicas entre kurdos: esfuerzos de unidad y acercamiento ideológico

En las distintas regiones, 2025 favoreció la cooperación entre kurdos. Las reuniones de Abdi con los Barzani acercaron las posiciones de las FDS y el PDK. La disolución del PKK alivió tensiones y permitió el diálogo transfronterizo. Los llamamientos de Barzani a la unidad enfatizaron el constitucionalismo.

Desafíos económicos y de seguridad

El petróleo siguió siendo central: las disputas entre el GRK y Bagdad se resolvieron temporalmente. Persistieron las amenazas de seguridad procedentes de Irán y Turquía. La migración y los efectos de la guerra pusieron de relieve la resistencia.

Conclusión: 2025 como año decisivo

2025 fue un año transformador pero precario para los kurdos. El fin del PKK, la integración siria, el éxito electoral iraquí y la represión iraní configuraron el panorama. Al comenzar 2026, la unidad y el apoyo internacional serán claves para avanzar hacia la autonomía. La historia de los kurdos sigue siendo una historia de perseverancia, mientras «Bijî Kurdistan» resuena en todo el mundo.