Introducción
Asman es el yazata del cielo en la tradición zoroástrica e irania: la divinidad del cielo resplandeciente, del cielo más alto y del firmamento, la primera parte del mundo material creada por Ahura Mazda, la vasta bóveda brillante que se arquea sobre el mundo.
En la visión del Señor Sabio, Asman, cuyo nombre significa el cielo o los cielos, es la divinidad que preside el cielo, el firmamento resplandeciente que se arquea sobre el mundo. En la cosmología de esta tradición, el cielo fue la primera parte del mundo material en ser creada, y se concibe como una vasta bóveda brillante, personificada como una divinidad de reluciente armadura que se alza frente a los poderes de las tinieblas. El cielo alberga el sol, la luna y las estrellas, y se honra como una gran divinidad cósmica de la buena creación.
Como las demás divinidades de la tradición zoroástrica, Asman pertenece al antiguo patrimonio religioso y mitológico compartido de los pueblos iranios, una tradición que los kurdos tienen en común con los persas y otros pueblos del mundo iranio. Conocer a Asman es encontrarse con la veneración zoroástrica por el cielo, el firmamento resplandeciente que se arquea sobre el mundo, la primera de las creaciones materiales y una gran divinidad cósmica de la buena creación.
Índice
El cielo frente a las tinieblas
Referencias y lecturas recomendadas
¿Quién es Asman?
Asman es el yazata, o divinidad, del cielo en la tradición zoroástrica, uno de los seres divinos benéficos creados por Ahura Mazda. Su nombre significa el cielo o los cielos, y es la divinidad del cielo resplandeciente, del cielo más alto y del firmamento, la vasta bóveda brillante que se arquea sobre el mundo. En la cosmología de esta tradición, el cielo es la primera parte del mundo material creada por el Señor Sabio, antes que las demás creaciones, y se concibe como una gran bóveda resplandeciente, de una sustancia dura y brillante, que envuelve y protege el mundo. El cielo se personifica como una divinidad de reluciente armadura, un poderoso ser cósmico que se alza frente a los poderes de las tinieblas; pues el cielo, en esta visión cósmica, es la primera línea de la buena creación frente al asalto del mal. El cielo alberga el sol, la luna y las estrellas, los astros, y preside un día del mes. Como yazata del cielo, el firmamento resplandeciente que se arquea sobre el mundo y la primera de las creaciones materiales, Asman ocupa un lugar destacado entre las divinidades cósmicas de la visión zoroástrica.
El significado del nombre
El nombre Asman significa el cielo o los cielos, la bóveda resplandeciente que se arquea sobre el mundo. Es un nombre antiguo y, curiosamente, también está relacionado con la idea de piedra, de modo que el cielo se entiende como una especie de firmamento pétreo y brillante, una bóveda dura y luminosa que envuelve el mundo.
Este significado es central para el carácter de la divinidad, pues Asman es el cielo, el firmamento resplandeciente que se arquea sobre el mundo. La relación del nombre tanto con el cielo como con la piedra es antigua e interesante, y también se encuentra en la tradición emparentada de la antigua India. Refleja la concepción del cielo como una bóveda dura, luminosa y brillante, una especie de firmamento pétreo de sustancia dura y reluciente, que envuelve y protege el mundo. Esta concepción del cielo como una bóveda dura y resplandeciente está ligada a su papel como envoltura protectora del mundo y primera línea de la buena creación frente a las tinieblas. El nombre identifica a la divinidad con el cielo, el firmamento resplandeciente, la bóveda luminosa que se arquea sobre el mundo y lo envuelve. El elemento del nombre, con su sentido de firmamento brillante y pétreo, recoge la antigua concepción del cielo como una bóveda vasta, dura y reluciente. Comprender el significado del nombre es comprender esta concepción del cielo como el firmamento resplandeciente y la bóveda luminosa que envuelve el mundo: la gran divinidad cósmica que se arquea sobre él, alberga los astros y se alza frente a las tinieblas, cercana a Hvare-khshaeta, el Sol, y a Mah, la Luna, a los que alberga.
Ideas clave
Asman es el yazata zoroástrico del cielo y del firmamento resplandeciente.
El nombre significa el cielo y también está relacionado con la idea de piedra.
El cielo es la primera parte del mundo material en ser creada.
Es una vasta bóveda dura y brillante que envuelve y protege el mundo.
Se personifica como una divinidad de brillante armadura frente a las tinieblas.
Alberga el sol, la luna y las estrellas, y preside un día.
Datos básicos
Nombre: Asman (el cielo, los cielos)
Significado: El cielo o los cielos; relacionado también con la piedra (firmamento pétreo)
Papel: Yazata que preside el cielo y el firmamento resplandeciente
En la cosmología: La primera parte del mundo material en ser creada
Forma: Una vasta bóveda dura y brillante que envuelve el mundo
Personificación: Una divinidad de reluciente armadura frente a las tinieblas
Alberga: El sol, la luna y las estrellas
Relacionado con: Hvare-khshaeta (el Sol), Mithra, Khshathra Vairya
En el calendario: Preside el día 27 del mes
Patrimonio: Tradición religiosa y mitológica irania compartida
El cielo resplandeciente
Asman es la divinidad del cielo resplandeciente, del cielo más alto y del firmamento, la vasta bóveda brillante que se arquea sobre el mundo, una de las grandes y hermosas imágenes de la visión cósmica zoroástrica.
En la visión cósmica zoroástrica, el cielo es uno de los grandes y hermosos rasgos del mundo creado: el vasto firmamento resplandeciente que se arquea sobre la tierra y alberga el sol, la luna y las estrellas. Asman es la divinidad que lo preside y personifica. El cielo es el firmamento más alto, la bóveda brillante que se arquea sobre el mundo y lo envuelve, de una sustancia dura y luminosa, reluciente como una piedra o un metal precioso y resplandeciente. Este cielo brillante posee belleza y majestad: la gran bóveda celeste con sus astros, el más alto y abarcador de los rasgos visibles del mundo. Como divinidad del cielo, Asman preside este firmamento resplandeciente, la vasta bóveda reluciente que se arquea sobre el mundo. Este papel como divinidad del cielo resplandeciente es el aspecto más característico de Asman, el poder que preside la vasta y brillante bóveda celeste. Se honra a Asman como la divinidad del cielo resplandeciente, la bóveda luminosa que se arquea sobre el mundo, la gran divinidad cósmica del cielo en la visión zoroástrica.
La primera de las creaciones
En la cosmología de esta tradición, el cielo es la primera parte del mundo material creada por Ahura Mazda, antes que las demás creaciones, lo que le otorga un lugar de especial honor en la visión cósmica.
En el relato zoroástrico de la creación, el mundo material se crea en una serie de etapas, y el cielo es la primera de las creaciones materiales que hace surgir el Señor Sabio, antes que las aguas, la tierra, las plantas, los animales y la humanidad. En una versión, el Señor Sabio formó sus creaciones primero dentro de sí mismo y después las hizo surgir en su orden debido, y el cielo fue el primero en manifestarse, surgiendo, por así decirlo, de la cabeza. Como primera de las creaciones materiales, el cielo ocupa un lugar de especial honor e importancia en la visión cósmica: la primera y más alta de las cosas creadas del mundo material, la gran bóveda dentro de la cual queda encerrado y se desarrolla el resto de la creación. Este papel como primera de las creaciones materiales es un rasgo que define a Asman y señala al cielo como la primera y más abarcadora de las cosas creadas del mundo material, la gran bóveda que el Señor Sabio creó en primer lugar. Como primera de las creaciones materiales, la primera en ser creada y la más abarcadora del mundo visible, el cielo ocupa su especial lugar de honor en la visión cósmica zoroástrica: la gran bóveda dentro de la cual se desarrolla la buena creación.
El cielo frente a las tinieblas
El cielo se personifica como una divinidad de reluciente armadura, la primera línea de la buena creación frente al asalto de los poderes de las tinieblas, Ahriman y sus demonios.
En la visión cósmica zoroástrica, el mundo es el escenario de la gran lucha entre la buena creación y los poderes de las tinieblas y del mal, y el cielo desempeña un papel heroico en esta lucha. Se personifica como una divinidad vestida con una reluciente armadura, un guerrero poderoso y brillante que se alza como primera línea de la buena creación frente al asalto de Ahriman y sus demonios. En el drama cósmico, cuando los poderes de las tinieblas asaltan la buena creación, el cielo, como parte más exterior y primera en ser creada del mundo material, es el primero en hacer frente al asalto y resistirlo: la bóveda resplandeciente que envuelve el mundo y cierra el paso a los poderes de las tinieblas, manteniéndolos dentro de los límites del mundo creado, donde podrán ser vencidos con el tiempo. Este papel heroico del cielo como guerrero resplandeciente y primera línea de defensa frente a las tinieblas es una imagen llamativa y hermosa: la gran bóveda reluciente que se mantiene firme ante el asalto del mal. Este papel como baluarte frente a las tinieblas es un aspecto destacado de Asman, que vincula a la divinidad del cielo con la gran lucha cósmica de la buena creación contra los poderes de las tinieblas. Como guerrero resplandeciente y baluarte de la buena creación, la bóveda reluciente que se alza frente a las tinieblas, el cielo ocupa un lugar heroico en la visión cósmica zoroástrica.
El cielo y los astros
El cielo alberga el sol, la luna y las estrellas, los astros, y está relacionado con las divinidades de la luz y de los cuerpos celestes luminosos.
El cielo resplandeciente de Asman es la bóveda que alberga y muestra los astros, el sol, la luna y las estrellas, que se desplazan y brillan en su interior. Por ello, el cielo está estrechamente relacionado con las divinidades de los astros: con Hvare-khshaeta, el Sol radiante, Mah, la Luna, y las estrellas como Tishtrya, que brillan en la bóveda celeste. El cielo es la gran bóveda dentro de la cual se mueven y brillan estos astros, el firmamento resplandeciente que alberga y muestra las luces del mundo. En este sentido, Asman se agrupa con las divinidades de la luz y de los astros: la gran bóveda que alberga las luces del cielo. La relación del cielo con los astros es un hermoso aspecto de Asman, que vincula a la divinidad del cielo con las luminarias que brillan en su interior y con las divinidades de la luz. Como bóveda resplandeciente que alberga el sol, la luna y las estrellas, el gran firmamento de los astros, Asman recibe honores entre las divinidades cósmicas de la visión zoroástrica: el cielo dentro del cual brillan las luces del mundo.
Simbolismo y significado
Asman encarna, sobre todo, la veneración zoroástrica por el cielo, el firmamento resplandeciente que se arquea sobre el mundo, la primera y más abarcadora de las creaciones materiales y una gran divinidad cósmica de la buena creación. Como divinidad del cielo, representa la majestad y la belleza de los cielos y la envoltura protectora del mundo.
Asman encarna también el papel heroico del cielo como baluarte de la buena creación frente a las tinieblas: el guerrero resplandeciente que se mantiene firme ante el asalto del mal y la gran bóveda que alberga los astros. Con ello representa el orden, la belleza y la fuerza protectora del cosmos. Por todo ello, Asman figura entre las grandes divinidades cósmicas de la tradición religiosa irania y encarna el cielo, el firmamento resplandeciente, la primera de las creaciones y el baluarte frente a las tinieblas. Es el yazata del cielo, la bóveda brillante que se arquea sobre el mundo y alberga los astros, como Hvare-khshaeta, el Sol, y Mah, la Luna; una de las grandes figuras de la cosmología que los kurdos comparten con los demás herederos de la tradición irania. La veneración por el cielo resplandeciente que encarna figura entre los rasgos más majestuosos y hermosos de la visión cósmica irania.
Asman y los kurdos
Asman, como las demás divinidades de la tradición zoroástrica, pertenece al antiguo patrimonio religioso y mitológico compartido de los pueblos iranios, una tradición que los kurdos, como pueblo iranio, tienen en común con los persas y otros pueblos del mundo iranio. La veneración por el cielo y los cielos forma parte del patrimonio profundo de toda la región.
Para los kurdos, cuya tierra montañosa se extiende bajo los vastos y a menudo brillantes cielos de las tierras altas, la antigua veneración irania por el firmamento resplandeciente tiene cierta resonancia natural, como parte del trasfondo profundo de su mundo cultural y espiritual; de hecho, la propia palabra que designa el cielo en kurdo y en las lenguas iranias emparentadas desciende de la misma raíz antigua que el nombre de Asman. La veneración por el cielo, la majestuosa bóveda que se arquea sobre el mundo y alberga los astros, forma parte del patrimonio cosmológico compartido del mundo iranio. Es honesto y preciso entender a Asman como parte de este patrimonio iranio y zoroástrico compartido, y no como una figura exclusivamente kurda; la divinidad del cielo pertenece a la antigua tradición religiosa común de los pueblos iranios. Como pueblo iranio con antiguas raíces en este mundo, los kurdos participan de este patrimonio, del que forma parte la divinidad del cielo, junto con los demás herederos de la tradición irania. Al presentar a Asman, por tanto, presentamos una figura del antiguo patrimonio iranio compartido del que los kurdos son herederos: el yazata del cielo, el firmamento resplandeciente que se arquea sobre el mundo y cuyo nombre pervive hasta hoy en la palabra corriente para designar el cielo.
Debates e ideas equivocadas
¿Es Asman un dios separado al que se adora en lugar del Dios único? No; en la concepción zoroástrica, Asman es un yazata, uno de los seres divinos benéficos creados por el Dios único, Ahura Mazda. El cielo recibe honores y se personifica como una obra grande y hermosa del Señor Sabio, la primera de las creaciones materiales y el baluarte de la buena creación, pero se honra dentro de una fe centrada en el Dios único, sin ser adorado como un dios independiente en su lugar. Esta concepción preserva el carácter fundamentalmente monoteísta de la fe, en la que el cielo y los demás rasgos del mundo se honran como las buenas obras del Dios único.
¿Por qué está relacionado el cielo con la piedra? Este es un rasgo interesante y antiguo. El nombre del cielo, Asman, está relacionado etimológicamente tanto con el cielo como con la idea de piedra, una relación que también se encuentra en la tradición emparentada de la antigua India. Esto refleja la antigua concepción del cielo como una bóveda dura, luminosa y brillante, una especie de firmamento pétreo de sustancia dura y reluciente, en lugar del aire vacío de la concepción moderna. La explicación honesta es que refleja una antigua concepción cosmológica del cielo como una cúpula sólida y resplandeciente que envuelve el mundo, una concepción ligada al papel del cielo como envoltura protectora y baluarte de la buena creación.
¿Es Asman una figura específicamente kurda? No; como las demás divinidades de la tradición zoroástrica, la divinidad del cielo pertenece al antiguo patrimonio religioso iranio compartido, una tradición que los kurdos tienen en común con los persas y otros pueblos del mundo iranio, y no es una figura exclusivamente kurda. Como pueblo iranio, los kurdos participan, junto con sus vecinos, de este amplio y antiguo patrimonio, del que forma parte el cielo; y la propia palabra que designa el cielo en las lenguas iranias desciende de la misma raíz antigua.
Temas relacionados
Ahura Mazda: el Señor Sabio, que creó el cielo en primer lugar
Hvare-khshaeta: el Sol radiante, albergado dentro de la bóveda celeste
Mah: la Luna, el astro dentro del cielo
Tishtrya: la estrella de la lluvia, que brilla en el firmamento
Mithra: el señor de la luz, relacionado con el cielo
Khshathra Vairya: el santo inmortal de los metales, afín al cielo resplandeciente
Ahriman: las tinieblas frente a las que se alza el cielo
Vourukasha: el mar cósmico, otro gran rasgo del cosmos
Preguntas frecuentes
¿Quién es Asman en el zoroastrismo?
Asman es el yazata, o divinidad, del cielo en la tradición zoroástrica, uno de los seres divinos benéficos creados por Ahura Mazda. Su nombre significa el cielo o los cielos, y es la divinidad del cielo resplandeciente, del cielo más alto y del firmamento, la vasta bóveda brillante que se arquea sobre el mundo. En la cosmología de esta tradición, el cielo es la primera parte del mundo material en ser creada, personificada como una divinidad de brillante armadura frente a las tinieblas.
¿Qué significa el nombre Asman?
El nombre Asman significa el cielo o los cielos, la bóveda resplandeciente que se arquea sobre el mundo. Curiosamente, también está relacionado con la idea de piedra, una relación que se encuentra en la tradición emparentada de la antigua India, de modo que el cielo se entiende como una especie de firmamento pétreo y brillante, una bóveda dura y luminosa que envuelve el mundo. Esto refleja la antigua concepción del cielo como una cúpula sólida y reluciente, en lugar del aire vacío de la concepción moderna.
¿Por qué es el cielo la primera de las creaciones?
En el relato zoroástrico de la creación, el mundo material se crea en una serie de etapas, y el cielo es la primera de las creaciones materiales que hace surgir el Señor Sabio, antes que las aguas, la tierra, las plantas, los animales y la humanidad. En una versión, el Señor Sabio formó sus creaciones dentro de sí mismo y las hizo surgir en orden, primero el cielo. Como primera y más abarcadora de las creaciones materiales, el cielo ocupa un lugar de especial honor.
¿Cómo se alza el cielo frente a las tinieblas?
El cielo se personifica como una divinidad de reluciente armadura, un guerrero resplandeciente que se alza como primera línea de la buena creación frente al asalto de Ahriman y sus demonios. Como parte más exterior y primera en ser creada del mundo material, el cielo es el primero en hacer frente al asalto de las tinieblas y resistirlo: la bóveda brillante que envuelve el mundo y cierra el paso a los poderes de las tinieblas, manteniéndolos dentro de los límites del mundo creado, donde podrán ser vencidos con el tiempo.
¿Qué astros alberga el cielo?
El cielo resplandeciente de Asman es la bóveda que alberga y muestra los astros: el sol (Hvare-khshaeta), la luna (Mah) y las estrellas (como Tishtrya), que se desplazan y brillan en su interior. El cielo está estrechamente relacionado con las divinidades de estos astros y se agrupa con las divinidades de la luz: la gran bóveda dentro de la cual se mueven y brillan las luces del mundo.
¿Es Asman una figura kurda?
Asman pertenece al antiguo patrimonio religioso zoroástrico e iranio compartido, una tradición que los kurdos tienen en común con los persas y otros pueblos del mundo iranio, y no es una figura exclusivamente kurda. Como pueblo iranio con antiguas raíces en este mundo, bajo los vastos cielos de su tierra montañosa, los kurdos participan de este patrimonio; de hecho, la propia palabra que designa el cielo en kurdo y en las lenguas iranias emparentadas desciende de la misma raíz antigua que el nombre de Asman.
Referencias y lecturas recomendadas
Asman (el cielo, los cielos) - Encyclopaedia Iranica
Cosmología zoroástrica - Wikipedia
Ángeles y yazatas zoroástricos - avesta.org
Kurdish-History.com: Hvare-khshaeta, el Sol
Kurdish-History.com: Mah, la Luna
